¿Cómo nació Drácula?

¿Cómo nació Drácula?

Extracto de la participación de julio César Pantoja en radio Internacional, en el programa “El mundo en viernes”.-

http://www.radiosri.es/programas/el-mundo-en-viernes/

Abrimos un nuevo capítulo en nuestra sección “la Magia de la Historia”, un recorrido radiofónico que nos ilustra en pequeñas dosis, paisajes y personajes envueltos en el gran misterio la vida.

Y hoy, por la proximidad de las fechas donde celebraremos el día de los difuntos, que mejor momento para repasar la novela que mejor representa el lado oscuro de esa otra realidad. Drácula de Bram Stoker.

Abraham o “Bram” Stoker, fue un escritor irlandés que nació en el seno de una familia burguesa y que representa el ideal del artista victoriano, plasmando en sus obras atmósferas y personajes de penumbra que no son, sino el estudio literario por los vericuetos de la psique humana.

Con una brillante carrea académica en matemáticas y ciencias, alterna su vida profesional con la estrecha relación que mantuvo con diversos grupos ocultistas de la época como la francmasonería, la teosofía y las enseñanzas rosacruces.

Probada queda su pertenencia a La Golden Dawn, o la Orden del Amanecer Dorado, grupo que tenía en el estudio de la magia su piedra angular.

De estos círculos y ambientes se empapó Stoker para ir asimilando información de las antiguas tradiciones centroeuropeas sobre los no muertos, que conectaría acertadamente con la sangrienta biografía del príncipe de Valaquia, Vlad tepes o el empalador, como inspiración final para dar carne y hueso al protagonista.

Drácula es pues el producto de una estrecha relación con la tradición esotérica, sus símbolos y su mensaje.

Bram Stoker obtuvo un gran éxito con esta obra, no sólo por la creación del personaje, sino por conectar con todos nosotros en una aventura donde el amor y la muerte, el eros y el Tánatos están en constante conflicto.

Magia ritual y monstruos ancestrales que no dejan de estar vigentes en unas fechas donde parece que los muertos están más cerca que nuca, o quizás, es que ahora, les prestamos un poco más de atención.

No olvides que la fuerza de los vampiros consiste en que nadie cree en ellos. Posiblemente estemos viviendo amigo mío, en una novela con tintes vampíricos sin apreciar sus colmillos…

Estad atentos, y recordad, en esta aventura de la magia de la historia no hay que perder nunca el norte, seguid sin desviaros el faro de la curiosidad.